martes, 18 de junio de 2013

Discriminación

Qué limitado que está el término discriminar.
Parece que fuera una palabra mala, parece que describe a la persona que dice "yo discrimino..." pero nunca podés terminar la frase porque todos ya te miran mal, abren los ojos de manera rara y piensan "él discrimina" "ella discrimina", júzguenla, quémenlo en la hoguera, no le hablen más, es un discriminador. Y uno quiere terminar la frase sin que lo juzguen, quiere decir "yo discrimino p..." pero no, no la vas a terminar porque discriminar, discriminar no se hace eso nena, no se hace eso nene, no hay que discriminar, no hay que marginar, no, no, ubicate y loco, no dicriminés. "Pero yo quería decir que yo discrimino pe..." que te calles, carajo, no seas homofóbico querés, eso es una enfermedad, no la homosexualidad, no margines por el color de piel vos, que te pensás que sos superior a los demás, ¿qué te creés? "Dejame terminar la frase, yo discrimino pero..." no, no te voy a dejar terminar la frase porque odio a la gente que discrimina, a esa gente hay que discriminar, no a los pobres gays, a los pobres negros, a los pobres bolivianos, a los pobres rosarinos come gato, a los bajitos, a los gorditos, a los feos. No se hace eso, no hay que discriminar.
"Yo discrimino, pero discrimino lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, discrimino una cosa de otra, no a las personas, no soy homofóbica, no margino a las personas, no, no, acá me parece que te olvidaste gracias a tu necedad, a la limitación de tu cerebro, a la simplificación de la palabra discriminación, te olvidaste de todos los significados de la palabra, te olvidaste, campeón."

domingo, 2 de junio de 2013

No sabría decirte por qué me gustaste la segunda vez que te vi. No me gustaste la primera y la siguiente tampoco mucho. Pero ¿por qué a partir de la tercera vez no me acuerdo más nada de ese día aparte de vos? Sí, tal vez le pedí a Dios quererte, pero Dios, ¡revertí esta situación! Creo que me equivoqué en quererte, y ya no te quiero. Siempre me pasa lo mismo, que no te quiero, que te quiero a la fuerza, que después te quiero y no te quiero más, mientras te sigo queriendo más que nunca. Pero ¿por qué? Si no te conozco, sólo lo esencial como para quererte y te conozco demasiado como para que no me caigas del todo bien, para soportar tu manera pesada y molesta de ser, tu arrogancia, tu calentura con todas las mujeres que te hablan. ¿Por qué me gustas? Sólo por algo, un pequeño detalle que para mí era el mayor y más importante aspecto de tu vida. Pero parece que no es en serio, parece que fuera mentira, parece que no se puede encontrar por la Tierra gente con el pensamiento fuerte y convencido. Y eso me molesta porque ahora te quiero, pero ¿para qué? El último número que pensás marcar es el mío, si es que siquiera lo pensás, si me hablás es para pedirme un favor, si es que siquiera me hablás, cualquier canción te hacer acordar a alguien más, no a mí. De lo único que sabés hablar es sobre vos, nada más. Pensé que nadie más era tan egoísta como yo, pero bueno, se ve que me he equivocado. He aquí la clara demostración de que todo es posible.
Basta de catarsisismo.

viernes, 3 de mayo de 2013

Esto ya debería haber pasado.

*Conversación que podría suceder algún día*
-¿Cómo estás?
-Bien, ¿vos?
-Bien. Te extraño.
-Oh, que mal, yo también te extraño, o sea, hace miles que no nos vemos.
-Sí. pero te extraño en serio.
-Sí, yo también te lo digo en serio, no te estoy mintiendo.
-Sí, ya sé. Pero vos no lo sentís como yo.
-¿Qué decís? No sé como lo sentirás vos, pero yo te extraño.
-Me imagino, pero no te das una idea de la manera en que te lo digo.  Me haces mucha falta, sabés lo que hago cuando no estás cerca.
-Ah... eso. Sí, no me gusta que hagas eso, ¿sabias?
-Sí, lo sé. Pero sin vos no puedo no hacerlo. Me ayuda a no estar tan sólo.
-Sí, ya sé pero no es la manera en que deberías sentirte acompañado. Te estás haciendo mucho daño ¿sabías? Y nunca quise eso. Siempre te quise un montón, y te quise ayudar a que te vaya bien en la vida.
-Bueno. Pero no lo hiciste. Y extraño esos tiempos que pasabas conmigo. Me sentía tan bien.
-Sí, perdón. Es que anduve bastante ocupada últimamente, estuve pasando tiempo con un amigo que conocés pero que no lo querés... ese que varias veces quise presentarte.
-¿Otra vez? No me lo vas a querer seguir encajando a la fuerza, sabés que no quiero saber nada con Dios.
-Sí, ya lo sé, pero es la mejor manera en la que te puedo ayudar. La mejor de las mejores. Y vos no lo aceptás. Así que no puedo hacer nada.
-Es que, hay algo que no entendiste: para mí, la mejor manera de presentarme a Dios es que estés vos conmigo. Cerca. Ayudándome. Las palabras a mi no me convencen, lo sabés muy bien. La única persona capaz de hacerme cambiar sos vos, pero no con lo que decís, sino con lo que sos y lo que hacés.
-Sí, puede que tengas razón. En realidad, la tenés. Las palabras convencen pero los ejemplos arrastran. Siempre tuve eso en claro, y traté de aplicarlo, pero lo que pasa es que me di por vencida demasiado rápido. Siempre voy a estar arrepentida por eso y me encantaría volver el tiempo atrás, seguir cerca tuyo, ahora ya es tarde.
-Nunca es tarde, sabés que te sigo esperando. Te pido a gritos silenciosamente que me salves. Y no me escuchás, parece.
-Basta, me hacés sentir mal. Siempre que te veo me pongo triste, porque sé que no pude ayudarte, que fui cobarde. Eras muy opuesto a mí (lo sos) y no pensé, entré en pánico nomás y sentí que si estaba con vos, vos me ibas a cambiar. Ibas a hacerme peor de lo que soy. Y yo no quería eso. Tampoco quería que dependieras de mí para ser feliz. Quiero tu felicidad, pero tu felicidad por vos, por tus logros, por tus medios, por tu persona. No por mí.
-Es que vos me hacías feliz, me dabas paz. Tenías confianza en mí y eso me hacía sentir completo. No sé por qué te alejaste, perdón por hacerte sentir mal.
-Basta, estoy al borde del llanto y no quiero llorar por cosas que pasaron hace un año.
-Bueno, pero es que te extraño y vos a mí no me extrañás.
-Te dije que sí. Te extraño muchísimo, y aún me gustás muchísimo. Y te quiero de una manera tan particular y única que pienso en vos gran parte del tiempo.
-Yo pienso en vos siempre.
-A mí el siempre... a mí el siempre me queda corto. Perdón ché.
-No me pidas más perdón, no hiciste nada malo.
-Sí lo hice, todo. Perdón.

miércoles, 17 de abril de 2013

miércoles, 3 de abril de 2013

Dar felicidad hace a la felicidad propia. Es el camino más rápido para sonreír. Aunque a veces hace que una parte dentro de uno mismo llore a cántaros por las tristezas que no pueden salir. 
Igualmente, no pido que eso pase, soy feliz, muy feliz, dichosamente feliz. 
No pido nada que me haga feliz porque yo ya encontré a alguien que lo hace.


I can't see it, but I can feel it. 

(Está en todas las caras que veo y ayudo).






 (En aquellas que no también).