miércoles, 26 de junio de 2013

Amigos.

Del mejor al peor, de la tristeza a la alegría, de la risa al llanto, y así voy a pasando mis días, entre locura y felicidad y decepción e ilusiones.
Y veo que se me van, que se me escapan, y el tiempo se escapa, es él, nomás, no es nadie más, siempre tan cambiante y corriendo y andando, que se va. Y te vas vos, y se van los otros, y a uno no lo veo nunca más.  Y no me gusta y es como un sentimiento de odio, y la garganta se traba y el nudo no deja pasar la saliva más allá de la garganta. Dejame en paz, dejame relajarme, dejame ser feliz...
¿Qué significa toda esta gente que se va, que me deja sola, que no piensa en mí? ¿Qué es toda esta gente por la que pensar que no quiere verme? ¿Qué significa, sino la finalización de un período, de una vida, de un ciclo? No es más que eso, la vida sigue dicen por ahí. Y los amigos siguen con ella, pero es todo una falacia que te venden, los amigos están, por un tiempo y después no están más, siempre te quedás sólo pudriendoté en tu miseria y desgracia, y a ellos no les importa, les importaría si te tuvieran que ver todos los días, pero no, ya no, ya no somos amigos, no, así que no importa, llorá, pataleá, abandonáte que nadie te reclama.
Pero yo sí los reclamo a ustedes, alguien los reclama a ustedes, no me importa que no me reclamen a mí, no me reclamen, no me quiero ver, no quiero que me vean, quiero verlos nomás, quiero abrazarlos y sentirlos cerca, sentir sus presencias vivas, sus presencias veraniegas, las de todos los días, no las de ahoras que no están, o que casi se extinguen, aparezcan, no se vayan, benditos, no se vayan, malditos. No me abandonen así, sean considerados, esta es un último grito de auxilio, un grito oculto, un grito apagado y callado por el nudo en la garganta que sigue sin bajar y que cada vez sube más, y andate carajo.
Sí, a vos que dijiste ser mi amigo, sí a vos, que te fuiste, que te vas, que te vas a ir, que vas a ser mi amigo toda la vida y que no lo sos más desde ayer, desde hoy, y desde hace unos meses, a vos hoy te digo que no jodás, que hagas tu vida, que seas feliz, que me quieras, que me extrañes, que sufras lo que sufro yo, que te ilusiones de la misma manera que la tarada que escribe, que tengas que pedir auxilio a silencios. Quiero que pases por todo eso, pero por sobre todo quiero que estés bien, que pienses que no te extraño, que no me molesta tu ausencia, que pasa de largo como la de varias personas a lo largo de mi vida, que sigas pensando eso, que tu conciencia esté tranquila, que tu inconsciente no se acuerde de mí cuando digan una determinada frase o palabra, o hagan algún gesto o expresión típica de mí, no, no te acuerdes de mí, tengo la esperanza de que te olvidaste y que sos feliz, porque soy tu amiga y yo sí quiero tu felicidad, yo sí quiero tu bien, yo quiero que seas la persona más afortunada y bendecida del mundo, y que no sepas que quiero eso, o más que nada, que no sepas que existo.
Odiotuausencia.
Yestoyenojada.
Ymemolestaqueseastanhijodeunagranmadre.
Yquetehayasborradotanto.
Yodioquemehayasdejadotanrelegadaanada.
Yquenitedignesahablarmealchatparavercómoando.
Yquenoseascapazdelevantareltuboydecirmehola.
Yodiotusupuestavidaocupada.
Ysabésadondetepodésir.
Yteextraño.

martes, 18 de junio de 2013

Discriminación

Qué limitado que está el término discriminar.
Parece que fuera una palabra mala, parece que describe a la persona que dice "yo discrimino..." pero nunca podés terminar la frase porque todos ya te miran mal, abren los ojos de manera rara y piensan "él discrimina" "ella discrimina", júzguenla, quémenlo en la hoguera, no le hablen más, es un discriminador. Y uno quiere terminar la frase sin que lo juzguen, quiere decir "yo discrimino p..." pero no, no la vas a terminar porque discriminar, discriminar no se hace eso nena, no se hace eso nene, no hay que discriminar, no hay que marginar, no, no, ubicate y loco, no dicriminés. "Pero yo quería decir que yo discrimino pe..." que te calles, carajo, no seas homofóbico querés, eso es una enfermedad, no la homosexualidad, no margines por el color de piel vos, que te pensás que sos superior a los demás, ¿qué te creés? "Dejame terminar la frase, yo discrimino pero..." no, no te voy a dejar terminar la frase porque odio a la gente que discrimina, a esa gente hay que discriminar, no a los pobres gays, a los pobres negros, a los pobres bolivianos, a los pobres rosarinos come gato, a los bajitos, a los gorditos, a los feos. No se hace eso, no hay que discriminar.
"Yo discrimino, pero discrimino lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, discrimino una cosa de otra, no a las personas, no soy homofóbica, no margino a las personas, no, no, acá me parece que te olvidaste gracias a tu necedad, a la limitación de tu cerebro, a la simplificación de la palabra discriminación, te olvidaste de todos los significados de la palabra, te olvidaste, campeón."

domingo, 2 de junio de 2013

No sabría decirte por qué me gustaste la segunda vez que te vi. No me gustaste la primera y la siguiente tampoco mucho. Pero ¿por qué a partir de la tercera vez no me acuerdo más nada de ese día aparte de vos? Sí, tal vez le pedí a Dios quererte, pero Dios, ¡revertí esta situación! Creo que me equivoqué en quererte, y ya no te quiero. Siempre me pasa lo mismo, que no te quiero, que te quiero a la fuerza, que después te quiero y no te quiero más, mientras te sigo queriendo más que nunca. Pero ¿por qué? Si no te conozco, sólo lo esencial como para quererte y te conozco demasiado como para que no me caigas del todo bien, para soportar tu manera pesada y molesta de ser, tu arrogancia, tu calentura con todas las mujeres que te hablan. ¿Por qué me gustas? Sólo por algo, un pequeño detalle que para mí era el mayor y más importante aspecto de tu vida. Pero parece que no es en serio, parece que fuera mentira, parece que no se puede encontrar por la Tierra gente con el pensamiento fuerte y convencido. Y eso me molesta porque ahora te quiero, pero ¿para qué? El último número que pensás marcar es el mío, si es que siquiera lo pensás, si me hablás es para pedirme un favor, si es que siquiera me hablás, cualquier canción te hacer acordar a alguien más, no a mí. De lo único que sabés hablar es sobre vos, nada más. Pensé que nadie más era tan egoísta como yo, pero bueno, se ve que me he equivocado. He aquí la clara demostración de que todo es posible.
Basta de catarsisismo.