¿Qué será este noctambulismo tan sucesivo? Será la carencia de amor, de dolor. Las palabras me cuestan, el sueño también. A esta hora aún mi despertador no suena y ya el día nació. ¿Qué vuela en mi interior para hacer mi mañana tan pronta? Un recuerdo atolondrado quizá se aproxima, lo dudo, no quiero que así sea. La noche aún está estampada en el cielo y yo acá, con mi café como todas las mañanas, pero más temprano.
Será el amor, será el dolor, será el hambre, será el insomnio. Pero ¿qué es realmente? No voy a decir que lo seas, pero si lo sos, ¿podrías no serlo más? ¿Por qué no sos hambre, no sos dolor, no sos insomnio? Si fueras eso te querría. Pero no, tenías que ser vos, causante natural de todos mis delirios matutinos. Matutinos, diurnos y de paso nocturnos. Tenías que ser el autor de mi tristeza. De mi dolor, de mi hambre, de mi insomnio. ¿Con qué necesidad?
Mi café se acaba de a poco y la hora de mi mediodía iniciará pronto, aunque a veces no sepa a qué me refiero precisamente cuando digo mediodía, pero en fin. Mi insomnio, mi hambre, mi dolor... mi hambre, mi insomnio... mi hambre. Igual... ni quería quererte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario