martes, 14 de enero de 2014

Pérdidas que dan ganancias.

Los grupos de amigos unidos por cuestiones sumamente superfluas (entiéndase por ésto, gustos musicales, deportes, estudios, hobbies, y demás categorías recreativas y formativas, entre otras) tienen fecha de vencimiento. Sí señores, he dicho. Un grupo unido por la inevitable reunión 5 días a la semana por un entrenamiento, más los fines de semana de torneos, viajes, y juntadas nocturnas, viene con cuenta regresiva incluída. Si bien, es en estos grupos donde podemos encontrar a los amigos reales, leales, como quien dice, "para toda la vida", el grupo en sí mismo no es más que un factor secundario que se desintegrará de la misma manera en que se armó: de a poquito. Es inevitable, sano, necesario, y definitivamente triste. Me atrevería a decir que es de las cosas que uno lamenta con el tiempo, que uno extraña cuando lo recuerda.
Sin embargo, yo creo que estos grupos traen algo hermoso cuando terminan, ya dije antes. Los grupos de amigos son como coladores: con el tiempo van quedando nomás esos amigos de siempre, esos que más que amigos en algún momento cualquiera, comienzan a ser una especie de hermanos que elegimos. Uno al principio no los ve, son granos de harina que no se diferencian de todos, pero al final los ves, son los que quedan en el colador, los que no pasan, que son más grandes que los agujeritos esos del enrejado, que no son fáciles de disolver, que al final nunca podés disolver. Si siempre te quedaste con todo el harina que cayó, esta comparación te va a hacer ver la situación desde otro lado. El problema es que siempre vemos eso que se va y nunca lo que queda. Nos ponemos mal por lo que perdemos mientras dejamos de ver todo lo que nos quedó. Tenemos esa visión pesimista, tan mundana, tan materialista, tan controladora, que nos ciega, nos encandila y no nos deja sonreír, no nos deja concentrarnos, no nos permite ver más allá de lo que ella quiere que veamos. Y nos encerramos, y nos alejamos de todos, nos enojamos, no sabemos con quién, si es por algo exacto, si es con la vida en general... y la vida nos da tantas cosas. Como por ejemplo, esas que perdimos de vista mientras veíamos como las otras que perdíamos se iban lejos. Pero las personas tienen ese algo que las hace hermosas, y es la capacidad de volver sobre sí mismas, de reflexionar, de arrepentirse, de volver a dar valor a lo que se debe dar valor. También suele llegar tarde, darse cuenta tarde, reaccionar tarde, pero bué. Factores secundarios que es mejor dejar de ver. Lo que importa es que vuelve, que levanta la vista después de mucho tiempo que estuvo perdido y ve. Y esos granos de harina que no cayeron del colador comienzan a ser importantes, a valer lo que siempre valieron, uno empieza a ver todo lo que tiene y agradece y es feliz por tener todo eso, y piensa "¿qué importa si perdí un montón? ¡si al final salí ganando! Tengo todo lo que tengo que tener, quizás no todo lo que quiera, pero sí lo indicado, y no lo cambio por nada".

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