Pero si te hace feliz sigue aplaudiendo, sólo recuerda que
estaré a tu lado…
No entiendo aún por qué guardé la conversación del día en
que terminamos. Dio la casualidad que me pasaste una canción masoquista y yo la
conocía, aunque nunca hasta entonces, supe el nombre. Fue la segunda canción más triste que escuché en mi
vida. Esas de las que te hacen llorar cada vez que las reproducís. Justo ahora
se me dio por releer esa conversación, por pura curiosidad y la fecha data de,
más o menos, cuando terminamos. Realmente no me acordaba qué día fue
exactamente, pero bué, estaba ahí. Puse inconscientemente esa canción hermosa
pero de porquería, y acá estoy de nuevo –no voy a decir llorando, porque sería
exagerar- pero si lagrimeando, o con ojos brillantes por cosas viejas. Cosas
viejísimas, de casi exactamente un año atrás.
Yo sé que lo superé, estoy muy segura de eso. Pero la marca
que dejaste fue grande, ¡fue gigante! Y es como si hubiera abierto una herida
profunda, que ya había cicatrizado y todo, y como buena tarada la volví a hacer
doler. No extraño el pasado, para nada. Pero me hace mal el recuerdo. Me hace
mal que haya sucedido todo.
Igual…me gusta que haya pasado. Sino hubiera pasado nada, no
sería la persona que soy hoy. Cambié muchísimo desde entonces, yo misma me doy
cuenta. Me da un toque de miedo, porque a veces no me reconozco, y siento que
pierdo un poquito de mi esencia, cada día un poquitito más. Pero bueno, las
vueltas de la vida, ¿vio señor?
Espero que esta sensación sea sólo esta vez y nada más. Nada
de andar repitiendo sentimientos el año que viene, nada de recordar fechas
porque es demasiado molesto. Me acuerdo de lo que hicimos, de momentos que sé
(estoy segura) que no te acordás, momentos que creo que son inventados y
momentos hermosos, por sobre todo eso… momentos hermosos. Y carajo, ¡mirá si no
fuiste importante que estoy escribiéndote! Voy a intentar que sean los últimos
versos que te escribo.
Es tipo una despedida (de tantas…). Sé que estas conmigo,
sabes que estoy con vos. Te quiero y mucho, y aprendí de vos, confía en eso. Quizá
no te enseñé, quizá no fui tu valentina, sólo fui un destino más en tu
viaje…pero me conformo con eso, fui algo, ¿no? Una locura quizá, y bueno, eso
me representaría bastante bien. Para mí fuiste bastante, mucho y todito. Y
gracias por eso.
Gracias por permitirme conocer el amor, la felicidad, la
alegría (que cuando te fuiste perdí). Gracias por hacerme conocer el odio, la
venganza, la vergüenza, las equivocaciones, la tristeza… y el llanto
desconsolado por amor.
jR.
No hay comentarios:
Publicar un comentario