La ECO terminó, volví a mi casa, me encontré en el mismo
ambiente de todos los días. Mi familia me esperaba dormida, y no tuve mejor
idea que prender la notebook y ponerme a escribir. Mientras buscaba algo
interesante que pudiese ser tema de entretenimiento para mi antojo literario,
se me vino a la mente la carta que nos mandaron invitándonos a participar de la
ECO. Me emociono fácil, y esta vez no dejaré que sea la excepción, está entre
mis necesidades emocionarme hasta el llanto.
Recuerdo que me la
enviaron un miércoles, nos sacaron del salón y se nos contó más o menos de qué
venía la cosa. Recuerdo haber abierto el sobre a sabiendas del tema, y haber
visto la expresión de mis amigas sorprendidas y confundidas sobre la noticia.
“¿Yo, líder? ¿En qué pensaron? Es una equivocación”, decían todo el tiempo
entre risas, sorpresa y emoción. Les insistí en que me acompañasen y que
verificaran si realmente eran líderes, porque por algo nos habían convocado. Fuimos,
mi emoción se transformó en adrenalina y energía y moría de ganas por llegar a
la UCA. ¡Lejos quedaba, eh! Dos
colectivos y una hora de viaje. En el segundo, el 153, te cruzas a todos los
chicos que van a ese cursito al que fueron invitados, a esa cosa rara, a la
ECO. Quince locos en un colectivo yendo a la UCA y ninguno que tuviera bien en
claro dónde corno bajarnos. Entre todos le acertamos finalmente, y entramos
cada uno por su cuenta, con su grupo de amigos, mirando para todos lados en
busca de alguna pista sobre lo que nos cambiaría la vida.
Varias chicas de tacos, pollera negra tiro alto, camisa
blanca y pañuelo turquesa al cuello, nos recibían en la parte de adelante. Nos
llevaron por lo que parecía un
laberinto, más bien un juego que podría titularse “acordate o perdete”. Subimos una escalera, fuimos hasta un salón,
hola estudiantes universitarios, venimos a molestarlos por siete viernes, un
gusto, somos los futuros líderes. En el salón todos llegaban. Llegué y ya había
gente, y a este lo conozco, hola, como
te va, y a este ya no me lo banco, y
mirá que lindo el rubiecito de allá adelante.
Todos chicos de traje, chombas con el loguito de la ECO, ECO por todos
lados y que alguien nos explique qué es ECO por favor.
Pablo habló, wow, somos líderes, que copado. Una escuela de
liderazgo… ¿existen realmente? ¿Siete viernes? Demasiada responsabilidad…
¿sacrificar mis horas de entrenamiento? Contate otro chiste. Dos meses, uuuh la re bocha. No sé si llego.
Y...estamos acá por algo, es verdad, no vine de casualidad. Si caí acá fue por
algún motivo. Un test. ¿Quiénes son para mí líderes? La presidenta, mi mamá,
Jesús. ¿Por qué? Odio justificar. Bueno, porque sí, porque a mí me parece que
ellos son líderes, qué querés que te diga. ¿Ya me puedo ir? Buenísimo, nos
vemos el viernes.
Esa semana deseé como todas las demás que llegara el
viernes, pero no porque terminara la semana ni nada de eso, tenía un motivo
diferente, que, supongo se sabe, era ir
a la ECO.
Nuevamente las chicas con sus polleras tiro alto y su imagen
formal guiándonos, hoy a un salón de abajo. Laberintos y recorridos por
aprender…
El primer hombre que nos habló fue Pablo, el presidente de
la asociación… hizo una pequeña reflexión y luego la charla iba a ser llevada a
cabo por un hombre mexicano. Linda charla, organicen sus tiempos, las rocas
grandes, las chiquitas y te cayó la 20. Seamos grosos, seamos los mejores, malos o
buenos pero los mejores.
Luego de tanto escribir en mi cuadernillo lindo que, como
en todos lados, decía ECO con ese muñequito tierno que forma parte de la “O”,
nos dividimos en grupos. Y qué feo es conocer a dos personas y saber que no van
a estar en el mismo grupo, es
deprimente. ¿Qué coordinador, qué compañero groso, qué compañero loco, y cuál
es el que va a faltar a todas las reuniones?
Grupo verde. ¿Coordinadores? Marcos y Cami. ¿Nuestros
integrantes? Muchos, pero hoy se graduaron menos que todos los que empezaron.
¿Qué vemos mal en la sociedad? “La inseguridad, la pobreza, los nenes en la
calle, la contaminación”. Y bueno,
solucionémoslo, ¿cómo hacemos? “A las siete y media me pasan a buscar” “A mí
también”. ¿Y cuándo nos juntamos? “Bueno… veo si puedo faltar a entrenar
mañana” y ahí fue cuando el sacrificio se puso en práctica. Ese día no
hicimos más nada.
¿Reuniones semanales? Sí, y costaron mucho. Currículum vitae
(¿para qué lo querrán?), hablar con gente desconocida, ver una película (¿y a
qué casa vamos?), ¿publicitar qué?, tenemos que pensar el proyecto, y, chicos
no se atrasen, ¡elijan el nombre!
Llegabas los viernes a la UCA y entrabas en pánico porque todos
avanzaban y vos todavía no tenías nada.
Hasta que un día, apareció, salió a la luz, floreció. Sembrando
sonrisas, ¿a todos nos gusta? Nos parece perfecto, listo chicos, ¡tenemos
nombre! Ahora el proyecto.
Se complicó de nuevo, así varias semanas. Algunos grupos
avanzaban mucho, otros poquito pero todos hacíamos mucho. Ya nos íbamos
conociendo las caras y el ambiente era más copado, cambiamos de salón, fuimos
a uno más pequeño en el que siempre hacía calor. “Trabajo en equipo”Qué copada fue esa
sesión.
¡El break! ¿Cómo habría de olvidarlo? Masitas con café, tené cuidado de no quemarte. Charlás con todos, conocés gente, te quemás los
dedos y no podés agarrar masitas porque la mesa está rodeada.
Juntarnos con el grupo, poner fechas y averiguar, y el
proyecto ya lo definimos. ¡Visitamos a
los viejitos! ¿Cuándo? ….
Así una lucha constante. Con sus altibajos, sus
discusiones, sus risas y sus tragedias.
Y aprendimos, ¡claro que sí! La vida es complicada, trabajar con otros
líderes no es fácil, lo que hacemos en la vida tiene eco en la eternidad, dejar
de hacer para empezar a hacer, la patria es importante y ser líder es
servir. Aprendimos mucho, demasiado, y
está bueno porque lo aplicamos.
Últimas semanas, todos nerviosos, invitando a proyecto,
concretando proyectos y falta poco para la graduación. Videos, papeles por todos lados, charlas de “sean
líderes y el trabajo, la política”, Pablo con la última sesión que nos hizo
poner la piel de gallina a todos. “Miren a la bandera, y animensé a decirle que
no la quieren y que no la van a defender”. Ahí es cuando te das cuenta de que
sos líder, de que estar ahí fue lo correcto. Agradecés completamente no
haberte quedado en el “si hubiera…” Te das cuenta que la Argentina te necesita
y que realmente podes cambiarla y mejorarla, te das cuenta que la juventud no
está perdida y te dan ganas de salir corriendo a demostrarlo. Es en esa charla
cuando comprendés que nuestro desafío es conquistar nuestra generación, que
no es cualquier cosa, y que sin uno de nosotros, el mundo no está completo.
Terminaron los proyectos, qué lindos estuvieron todos. Ahora a hacer el video, un esfuercito más y terminamos, dale que va. Y viene
esa pregunta…¿después de la ECO qué pasa? ¿Termina todo? Es cuando tu
coordinador te dice “Rosario en Acción”. Y vos decís, wow, re copado. Tenés
todas las pilas y querés ir y la semana que viene vas a estar en el España a
las seis en punto.
Llega el viernes de la graduación, y le llevamos la carta
a mamá y al director de la escuela, y no sé que ponerme y llego tarde, y qué
nervios.
Celeste dirige la ceremonia; habló una autoridad de la UCA,
nos dijo cosas hermosas, nos animó a seguir, y a todos a que no nos dejen
parar.
Presentación de proyectos, todos jóvenes entusiasmados con
miedo a subir al escenario, pero que suben igual y presentan su trabajo frente
a todo un público grande. Después Pablo de nuevo, con sus palabras emotivas y
Federico que nos habló y Camila que es nuestra semejante también… Ahí caímos en la realidad. ¡Eu! ¡Somos
líderes! Fijate lo que logramos en siete semanas. Somos líderes, y ya no es
joda. Estamos en el juego, y ahora hay que jugar. Y sabemos muy bien las
reglas, y vamos perdiendo a veces. Como sabemos que vamos perdiendo tenemos
que buscar la manera de ganar… y podemos,
¡sí que podemos! Y vamos a lograrlo.
Y ahí. Me entregan el
diploma y pasa. Me acuerdo del primer al último día y recuerdo haberme sentido
menos que lo que me di cuenta que soy; recuerdo haber llorado, haberme enojado,
peleado; recuerdo haberme reído, alegrado y cansado de la ECO; recuerdo haber
aprendido a soñar alto y luchar por mis sueños .
Recuerdo haber
descubierto cosas maravillosas y también, he despertado a mi líder interno, que
hoy comienza el desafío de liderar.