sábado, 16 de junio de 2012

Poema triste.


Ojos verdes
Boca grande
Cara grande
Belleza extraordinaria
 Y una piel que brilla a la luz del mundo.

Tu pasión, tu simpleza,
Tu tranquilidad y tu amor.
Me enloquecen,
 me dan vuelta,
me relajan y me hacen sentir ternura.

Ternura que irradian tus ojos verdes grandes,
Ternura que exhalas en cada suspiro abandonado
 y resignado, ante mi indiferencia mentirosa,
Que te quiere engañar con trampas torpes
Y te lo crees y te sientes mal por eso.

Y ante mi rechazo hacia tu amor incondicional,
No bajas los brazos porque sabes.
Sabes, que el que ama y lucha, gana siempre,
Y vos amás y te obsesionás y me buscás
Y me enamorás.

Pero comprende, amor mío,
Sueño de toda mujer,
Que mi confusión es honda,
Como el centro de la tierra y el fin del mundo.
Y no puedo decirte, que te amo realmente
Porque no quisiera yo mentirte de nuevo.

Aseguro por mi vida que intento amarte y te amo
Pero así como lo que me gustas, así de grande
Es mi duda, mi incertidumbre, es mi confusión y mi tristeza
 por no amarte apasionadamente
Como lo haces tú conmigo.

Y perdona si te confundo, si te enloquezco
Si te molesto o si te digo que seas mi amigo,
Pero compréndeme, es que no puedo, aunque te amara,
Sentir más nada
 porque el miedo ha colmado mi alma.






jR.

miércoles, 6 de junio de 2012

Recuerdos lejanos, secretos...


Pero si te hace feliz sigue aplaudiendo, sólo recuerda que estaré a tu lado…

No entiendo aún por qué guardé la conversación del día en que terminamos. Dio la casualidad que me pasaste una canción masoquista y yo la conocía, aunque nunca hasta entonces, supe el nombre. Fue la  segunda canción más triste que escuché en mi vida. Esas de las que te hacen llorar cada vez que las reproducís. Justo ahora se me dio por releer esa conversación, por pura curiosidad y la fecha data de, más o menos, cuando terminamos. Realmente no me acordaba qué día fue exactamente, pero bué, estaba ahí. Puse inconscientemente esa canción hermosa pero de porquería, y acá estoy de nuevo –no voy a decir llorando, porque sería exagerar- pero si lagrimeando, o con ojos brillantes por cosas viejas. Cosas viejísimas, de casi exactamente un año atrás.
Yo sé que lo superé, estoy muy segura de eso. Pero la marca que dejaste fue grande, ¡fue gigante! Y es como si hubiera abierto una herida profunda, que ya había cicatrizado y todo, y como buena tarada la volví a hacer doler. No extraño el pasado, para nada. Pero me hace mal el recuerdo. Me hace mal que haya sucedido todo.
Igual…me gusta que haya pasado. Sino hubiera pasado nada, no sería la persona que soy hoy. Cambié muchísimo desde entonces, yo misma me doy cuenta. Me da un toque de miedo, porque a veces no me reconozco, y siento que pierdo un poquito de mi esencia, cada día un poquitito más. Pero bueno, las vueltas de la vida, ¿vio señor?
Espero que esta sensación sea sólo esta vez y nada más. Nada de andar repitiendo sentimientos el año que viene, nada de recordar fechas porque es demasiado molesto. Me acuerdo de lo que hicimos, de momentos que sé (estoy segura) que no te acordás, momentos que creo que son inventados y momentos hermosos, por sobre todo eso… momentos hermosos. Y carajo, ¡mirá si no fuiste importante que estoy escribiéndote! Voy a intentar que sean los últimos versos que te escribo.
Es tipo una despedida (de tantas…). Sé que estas conmigo, sabes que estoy con vos. Te quiero y mucho, y aprendí de vos, confía en eso. Quizá no te enseñé, quizá no fui tu valentina, sólo fui un destino más en tu viaje…pero me conformo con eso, fui algo, ¿no? Una locura quizá, y bueno, eso me representaría bastante bien. Para mí fuiste bastante, mucho y todito. Y gracias por eso.
Gracias por permitirme conocer el amor, la felicidad, la alegría (que cuando te fuiste perdí). Gracias por hacerme conocer el odio, la venganza, la vergüenza, las equivocaciones, la tristeza… y el llanto desconsolado por amor. 

jR.

sábado, 2 de junio de 2012

ECO 2012


La ECO terminó, volví a mi casa, me encontré en el mismo ambiente de todos los días. Mi familia me esperaba dormida, y no tuve mejor idea que prender la notebook y ponerme a escribir. Mientras buscaba algo interesante que pudiese ser tema de entretenimiento para mi antojo literario, se me vino a la mente la carta que nos mandaron invitándonos a participar de la ECO. Me emociono fácil, y esta vez no dejaré que sea la excepción, está entre mis necesidades emocionarme hasta el llanto.
 Recuerdo que me la enviaron un miércoles, nos sacaron del salón y se nos contó más o menos de qué venía la cosa. Recuerdo haber abierto el sobre a sabiendas del tema, y haber visto la expresión de mis amigas sorprendidas y confundidas sobre la noticia. “¿Yo, líder? ¿En qué pensaron? Es una equivocación”, decían todo el tiempo entre risas, sorpresa y emoción. Les insistí en que me acompañasen y que verificaran si realmente eran líderes, porque por algo nos habían convocado. Fuimos, mi emoción se transformó en adrenalina y energía y moría de ganas por llegar a la UCA. ¡Lejos quedaba, eh!  Dos colectivos y una hora de viaje. En el segundo, el 153, te cruzas a todos los chicos que van a ese cursito al que fueron invitados, a esa cosa rara, a la ECO. Quince locos en un colectivo yendo a la UCA y ninguno que tuviera bien en claro dónde corno bajarnos. Entre todos le acertamos finalmente, y entramos cada uno por su cuenta, con su grupo de amigos, mirando para todos lados en busca de alguna pista sobre lo que nos cambiaría la vida.
Varias chicas de tacos, pollera negra tiro alto, camisa blanca y pañuelo turquesa al cuello, nos recibían en la parte de adelante. Nos llevaron por lo  que parecía un laberinto, más bien un juego que podría titularse “acordate o perdete”.  Subimos una escalera, fuimos hasta un salón, hola estudiantes universitarios, venimos a molestarlos por siete viernes, un gusto, somos los futuros líderes. En el salón todos llegaban. Llegué y ya había gente, y  a este lo conozco, hola, como te va, y  a este ya no me lo banco, y mirá que lindo el rubiecito de allá adelante.  Todos chicos de traje, chombas con el loguito de la ECO, ECO por todos lados y que alguien nos explique qué es ECO por favor.
Pablo habló, wow, somos líderes, que copado. Una escuela de liderazgo… ¿existen realmente? ¿Siete viernes? Demasiada responsabilidad… ¿sacrificar mis horas de entrenamiento? Contate otro chiste.  Dos meses, uuuh la re bocha. No sé si llego. Y...estamos acá por algo, es verdad, no vine de casualidad. Si caí acá fue por algún motivo. Un test. ¿Quiénes son para mí líderes? La presidenta, mi mamá, Jesús. ¿Por qué? Odio justificar. Bueno, porque sí, porque a mí me parece que ellos son líderes, qué querés que te diga. ¿Ya me puedo ir? Buenísimo, nos vemos el viernes.
Esa semana deseé como todas las demás que llegara el viernes, pero no porque terminara la semana ni nada de eso, tenía un motivo diferente,  que, supongo se sabe, era ir a la ECO.
Nuevamente las chicas con sus polleras tiro alto y su imagen formal guiándonos, hoy a un salón de abajo. Laberintos y recorridos por aprender…
El primer hombre que nos habló fue Pablo, el presidente de la asociación… hizo una pequeña reflexión y luego la charla iba a ser llevada a cabo por un hombre mexicano. Linda charla, organicen sus tiempos, las rocas grandes, las chiquitas y te cayó la 20. Seamos grosos, seamos los mejores, malos o buenos pero los mejores.
Luego de tanto escribir en mi cuadernillo lindo que, como en todos lados, decía ECO con ese muñequito tierno que forma parte de la “O”, nos dividimos en grupos. Y qué feo es conocer a dos personas y saber que no van a estar en el mismo grupo,  es deprimente. ¿Qué coordinador, qué compañero groso, qué compañero loco, y cuál es el que va a faltar a todas las reuniones?
Grupo verde. ¿Coordinadores? Marcos y Cami. ¿Nuestros integrantes? Muchos, pero hoy se graduaron menos que todos los que empezaron. ¿Qué vemos mal en la sociedad? “La inseguridad, la pobreza, los nenes en la calle, la contaminación”.  Y bueno, solucionémoslo, ¿cómo hacemos? “A las siete y media me pasan a buscar” “A mí también”. ¿Y cuándo nos juntamos? “Bueno… veo si puedo faltar a entrenar mañana” y ahí fue cuando el sacrificio se puso en práctica. Ese día no hicimos más nada.
¿Reuniones semanales? Sí, y costaron mucho. Currículum vitae (¿para qué lo querrán?), hablar con gente desconocida, ver una película (¿y a qué casa vamos?), ¿publicitar qué?, tenemos que pensar el proyecto, y, chicos no se atrasen, ¡elijan el nombre!  Llegabas los viernes a la UCA y entrabas en pánico porque todos avanzaban y vos todavía no tenías nada.  Hasta que un día, apareció, salió a la luz, floreció. Sembrando sonrisas, ¿a todos nos gusta? Nos parece perfecto, listo chicos, ¡tenemos nombre! Ahora el proyecto.
Se complicó de nuevo, así varias semanas. Algunos grupos avanzaban mucho, otros poquito pero todos hacíamos mucho. Ya nos íbamos conociendo las caras y el ambiente era más copado, cambiamos de salón, fuimos a uno más pequeño en el que siempre hacía calor.  “Trabajo en equipo”Qué copada fue esa sesión. 
¡El break! ¿Cómo habría de olvidarlo? Masitas con café, tené cuidado de no quemarte. Charlás con todos, conocés gente, te quemás los dedos y no podés agarrar masitas porque la mesa está rodeada.
Juntarnos con el grupo, poner fechas y averiguar, y el proyecto ya lo definimos.  ¡Visitamos a los viejitos! ¿Cuándo? ….
Así una lucha constante. Con sus altibajos, sus discusiones, sus risas y sus tragedias.  Y aprendimos, ¡claro que sí! La vida es complicada, trabajar con otros líderes no es fácil, lo que hacemos en la vida tiene eco en la eternidad, dejar de hacer para empezar a hacer, la patria es importante y ser líder es servir.  Aprendimos mucho, demasiado, y está bueno porque lo aplicamos.
Últimas semanas, todos nerviosos, invitando a proyecto, concretando proyectos y falta poco para la graduación.  Videos, papeles por todos lados, charlas de “sean líderes y el trabajo, la política”, Pablo con la última sesión que nos hizo poner la piel de gallina a todos. “Miren a la bandera, y animensé a decirle que no la quieren y que no la van a defender”. Ahí es cuando te das cuenta de que sos líder, de que estar ahí fue lo correcto. Agradecés completamente no haberte quedado en el “si hubiera…” Te das cuenta que la Argentina te necesita y que realmente podes cambiarla y mejorarla, te das cuenta que la juventud no está perdida y te dan ganas de salir corriendo a demostrarlo. Es en esa charla cuando comprendés que nuestro desafío es conquistar nuestra generación, que no es cualquier cosa, y que sin uno de nosotros, el mundo no está completo.
Terminaron los proyectos, qué lindos estuvieron todos. Ahora a hacer el video, un esfuercito más y terminamos, dale que va. Y viene esa pregunta…¿después de la ECO qué pasa? ¿Termina todo? Es cuando tu coordinador te dice “Rosario en Acción”. Y vos decís, wow, re copado. Tenés todas las pilas y querés ir y la semana que viene vas a estar en el España a las seis en punto.
Llega el viernes de la graduación, y le llevamos la carta a mamá y al director de la escuela, y no sé que ponerme y llego tarde, y qué nervios. 
Celeste dirige la ceremonia; habló una autoridad de la UCA, nos dijo cosas hermosas, nos animó a seguir, y a todos a que no nos dejen parar.
Presentación de proyectos, todos jóvenes entusiasmados con miedo a subir al escenario, pero que suben igual y presentan su trabajo frente a todo un público grande. Después Pablo de nuevo, con sus palabras emotivas y Federico que nos habló y Camila que es nuestra semejante también…  Ahí caímos en la realidad. ¡Eu! ¡Somos líderes! Fijate lo que logramos en siete semanas. Somos líderes, y ya no es joda. Estamos en el juego, y ahora hay que jugar. Y sabemos muy bien las reglas, y vamos perdiendo a veces. Como sabemos que vamos perdiendo tenemos que buscar la manera de ganar… y podemos,  ¡sí que podemos! Y vamos a lograrlo.
 Y ahí. Me entregan el diploma y pasa. Me acuerdo del primer al último día y recuerdo haberme sentido menos que lo que me di cuenta que soy;  recuerdo haber llorado, haberme enojado, peleado; recuerdo haberme reído, alegrado y cansado de la ECO; recuerdo haber aprendido a soñar alto y luchar por mis sueños .
 Recuerdo haber descubierto cosas maravillosas y también, he despertado a mi líder interno, que hoy comienza el desafío de liderar.